Nevera de Calanda
La de los nuevos pasadizos
La nevera de Calanda, también conocida como nevera de Crespo, era de tipo urbano y estaba destinada al comercio local y comarcal. Su último propietario, Eloy Crespo Gasque, de quien toma el nombre, la cedió al municipio para su conservación y musealización.
Esta nevera comunal, situada a 460 m sobre el nivel del mar, debió estar en funcionamiento durante la Edad Moderna, pero apenas hay referencias de ella. En 1658 era un vecino de Calanda el que aprovisionaba Castelserás, y cerca de un siglo después, en 1739, el ayuntamiento calandino compraba nieve para el abasto comunal en los pozos de Ejulve y La Zoma. En 1860, era un pozo de planta circular con caseta y en buen estado que más tarde, tras venderse en 1861 a Juan José Crespo, se amplió con tres pasadizos.
La estructura original cuenta con una planta circular de 5,3 m y una altura de 7,3 m, sumando una capacidad para 120 m3 de nieve. La cúpula está construida en mampostería con cal.
A posteriori, se añadieron tres naves laterales con unas dimensiones que van de los 12,1 m a los 5,1 m de largo, algo más de 3 m de ancho y aproximadamente 2,7 m de altura. Estas naves tienen las paredes revestidas en piedra.
La nevera cuenta con un túnel de acceso desde la calle de 11 m de longitud, y un acceso cenital de 1,1 m de diámetro. No se han conservado estructuras de desagüe, probablemente debido a las modificaciones realizadas en épocas más modernas.
Algunas neveras, como la de Calanda, fueron reconvertidas en bodegas e incluso terminaron reutilizándose como criadero de champiñones. Un destino más amable que el de otras que corrieron peor suerte, siendo amortizadas, rellenadas de residuos o desmanteladas.
Cómo llegar
La nevera de Calanda está dentro del casco urbano, en la calle Zaragoza número 28. Se puede llegar desde el Centro Buñuel Calanda, que funciona como Oficina de Turismo. Para visitarla, contactar con este o con el Ayuntamiento.
